¿Qué sostiene a las comunidades costeras cuando la pesca ya no alcanza?

Conversación con Julia, una de las voces detrás de Pesca Maya, en Islas Oficiales de Chuburná

Julia nos recibió en su oficina frente al mar: un espacio rodeado de palapas, hamacas, kayaks y manglares. Para llegar, hicimos un recorrido en lancha desde el refugio pesquero, donde se encuentra la recepción de Pesca Maya, su cooperativa. En el camino, pasamos junto a un islote con aves y llegamos a un rincón de aguas bajas, pensado para pasar la tarde en calma entre comida local, bebidas frescas y paisaje costero.

No ha sido fácil construir este paraíso. Detrás de la calma que hoy transmite este lugar hay una historia mucho más compleja: una historia de adaptación, de economía local, de trabajo familiar y de una comunidad resiliente que encontró otra posibilidad de vida incluso después del paso de un huracán por su territorio.

— Aquí antes se vivía solo de la pesca

Chuburná Puerto, ubicado al poniente de Puerto Progreso en la costa norte de Yucatán, ha sido históricamente un pueblo pesquero. Durante años, explica Julia, la comunidad dependió casi por completo de la pesca como modo de vida. Era la actividad que sostenía la economía local a través de la comercialización de langosta (en temporada), escama—como le llaman ellos al pescado— y pulpo maya. Pero con el tiempo, esa forma de vida dejó de ser suficiente.

Entre vista a Julia en la palapa principal de Pesca Maya

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— ¿Cómo seguir viviendo aquí, si lo que antes alcanzaba, ya no alcanza igual?

En Chuburná, la marea roja, la pandemia y los huracanes obligaron a muchas familias a replantear cómo seguir viviendo en su territorio. Como explica Julia, la respuesta no ha sido abandonar la pesca, sino construir otra forma de sostenerse sin romper con ella. Así, el turismo llegó como respuesta a una necesidad real y, con el tiempo, se ha convertido en una experiencia bien cuidada y significativa para la comunidad.

Aquí, el turismo no reemplazó a la pesca, se abrió camino para convivir con ella. Y esa convivencia es precisamente una de las cosas que vuelve especial a este lugar: el turismo todavía no está separado de la vida local, sino que forma parte de un territorio que sigue siendo profundamente pesquero.

Vista en Google Earth, sobre Chuburná Puerto, 2013.

 

— El huracán que cambió el paisaje y abrió otras formas de vivir el territorio

El impacto del huracán Gilberto en 1988 transformó el territorio de Chuburná. Abrió una bocana en la zona y esa apertura terminó funcionando como un refugio natural para proteger las lanchas de los pescadores. La situación después del huracán no fue sencilla. La recuperación de la comunidad ha sido lenta, pero el nuevo paisaje con dunas costeras, aguas bajas y manglares, abrió otras posibilidades para habitar el lugar. Hoy, la resiliencia de Chuburná no solo se percibe en su historia, sino también en la identidad misma de la zona.

— Las cinco mentes maestras

Hay una frase que Julia repite con emoción y que dice muchísimo sobre la manera en que este proyecto ha sido construido. Habla de las cinco mentes maestras, así nombra a quienes imaginaron los inicios de este desarrollo. La frase no es menor. En vez de hablar de fundadores, inversionistas o empresarios, Julia habla de mentes maestras. Habla de personas que pensaron, resolvieron, imaginaron y levantaron algo nuevo con lo que tenían a la mano: territorio, experiencia, intuición, trabajo y una necesidad muy concreta de encontrar otra forma de sostenerse. Más que un proyecto turístico, lo que aparece aquí es una comunidad que supo organizarse para construir otro modo de vida.

— 18 cooperativas, una sola zona compartida

Este ecosistema no se maneja de forma individual. Actualmente, la zona está organizada a través de 18 cooperativas, con uno o dos representantes por grupo, que trabajan en conjunto para tomar decisiones sobre el uso, manejo y futuro del área. Eso incluye temas como: regulación de precios para visitantes, competencia leal entre pescadores, conservación del ecosistema, funcionamiento del espacio turístico, desarrollo de alternativas sostenibles y regenerativas. La idea de fondo no es solo atraer visitantes, sino construir una zona recreativa que pueda funcionar sin afectar el medio ambiente.

Islas Oficiales de Columpios Chuburná.

— Pesca Maya, una cooperativa familiar

Pesca Maya forma parte de las Islas Oficiales de Chuburná y representa a una de las 18 cooperativas de la zona. Está compuesta por la familia Tzab Canto: Miguel Tzab Matu, pescador de Chuburná; Paulina Agustina Canto Coot; y sus hijos Miguel José, Victoria Agustina y Julia Paulina.

El corazón de este proyecto está en los valores familiares y en la forma en que los ponen en práctica tanto con quienes visitan el lugar como con el territorio mismo. Julia explica que aquí todas y todos participan de manera colaborativa en tareas como la cocina, la atención a visitantes y los recorridos turísticos, según las necesidades del día y los objetivos de la cooperativa.

La familia ha hecho una transición importante de la pesca al turismo —sin abandonar del todo la primera— y lo ha hecho de forma conjunta, disfrutando el proceso tanto a nivel individual como colectivo. Los cinco están certificados como guías de turismo, lo que les ha permitido fortalecer la experiencia desde un enfoque más profesional y consciente.

 

Vista del terreno creado por el huracán, Chuburná, Yucatán, Mx.

Avistamiento de aves locales, Chuburná, Yucatán, Mx.

Sueño de una familia Maya, Chuburná, Yucatán, Mx.

 

— Julia y Victoria: nuevas voces para el futuro de Chuburná

Dentro de esta historia también hay una posibilidad que apenas comienza a tomar forma, pero que podría cambiar mucho en el futuro del lugar: la presencia de mujeres jóvenes preparadas que quieren participar activamente en las decisiones de su territorio.

Julia, segunda hija del matrimonio Tzab Canto, explica que hoy en día todos los representantes de las cooperativas son hombres. No porque las mujeres no estén presentes en el trabajo cotidiano del lugar, sino porque históricamente no ha existido un espacio real para ellas dentro de la toma de decisiones.

Aunque para Julia la posibilidad de representar a su propia cooperativa todavía puede sentirse intimidante, también sueña con que su voz sea considerada dentro de las decisiones que afectan el futuro de la zona.

Estudió Arquitectura y su compromiso con este espacio es de largo plazo. Su visión combina el respeto por el territorio y la vida comunitaria con el deseo de mejorar la infraestructura del refugio pesquero y turístico. Su mirada no se queda en una idea abstracta: imagina mejoras concretas para dignificar la experiencia del lugar, como renovar los baños, construir una recepción adecuada para los visitantes y seguir ordenando el espacio sin romper con la lógica natural del entorno.

Y eso es importante, porque Julia no solo quiere sostener lo que ya existe: también quiere participar activamente en su construcción y crecimiento.

Junto a ella aparece también Victoria Agustina, hija de en medio de la familia, quien terminó la carrera de Ciencias Políticas y cuenta con experiencia en temas vinculados a la organización y los asuntos públicos de la comunidad. Su formación abre otra posibilidad igual de valiosa: entender cómo funcionan las estructuras que hoy toman decisiones y cómo podrían empezar a transformarse desde adentro. Pensar en Julia y Victoria dentro de este contexto no es menor. En un espacio donde actualmente 36 representantes participan en las decisiones que afectan la zona —y, por tanto, la vida de las mujeres que la habitan—, la posibilidad de que mujeres como ellas lleguen a ocupar un lugar dentro de esa estructura no solo sería simbólica. Sería una forma concreta de empezar a cambiar quién piensa, organiza y proyecta el futuro de Chuburná.

Guía de Aves en la biósfera de Chuburná Puerto, diseñada por Julia.

 

— Turismo respetuoso: visitar también implica aprender

Julia también deja claro que si el turismo va a formar parte del futuro de Chuburná, es importante promover buenas prácticas, con la intención clara de construir una experiencia más respetuosa con el entorno.

Entre sus recomendaciones y cuidados destacan: no acercarse demasiado a los manglares, evitar el uso de bloqueador convencional, usar repelente natural, no utilizar las dunas como baño, esperar hasta estar de vuelta en el refugio pesquero. Pueden parecer acciones pequeñas, pero en un ecosistema como este no son detalles menores.

Isla Pesca Maya, Chuburná, Yucatán 2021

— Chuburná, ejemplo de comunidad resiliente y regenerativa

Desde afuera, Islas Oficiales de Chuburná puede verse como un lugar para pasar el día: mar poco profundo, mariscos frescos, tiempo en familia y una tarde tranquila frente al agua. Y sí, todo eso está ahí.

Pero detrás de esa experiencia también hay otra capa que no siempre se alcanza a ver: una comunidad que cambió con el huracán y la pandemia, una economía costera que se volvió frágil, pero las familias encontraron nuevas formas de sostenerse  aprendiendo a trabajar dentro de una red más amplia para cuidar el territorio y seguir habitándolo.

Equipo de Pesca Maya en el abordaje.

Ese es el verdadero valor de una comunidad: la capacidad de reorganizarse sin perder el vínculo con lo que la sostiene.

— La importancia de contar quién sostiene el viaje

En Ruta Tuga creemos que viajar también puede servir para entender mejor los lugares que visitamos. Por eso, cada vez nos interesa más no solo diseñar rutas, sino también visibilizar a las personas, familias y comunidades que hacen posible esas experiencias. Contar la historia de Julia y de Pesca Maya no es solo hablar de una colaboradora de ruta. Es reconocer que detrás de muchos paisajes que hoy disfrutamos, hay personas que han tenido que cambiar, organizarse y seguir construyendo por y para su territorio. Porque hay lugares que no solo se visitan, se sostienen y este es uno de ellos.

Yazmín Ayuso

En Ruta Tuga diseñamos recorridos pensados para mujeres que quieren conocer Yucatán desde una mirada más auténtica, sensible y conectada con el territorio.

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Fotografías de: www.yazayuso.com

 

 

Izamal y los cenotes de Santa Bárbara

DEL SOL AL INFRAMUNDO

La experiencia de Izamal y los cenotes de Santa Bárbara puede leerse como una ruta que inicia en una de las ciudades sagradas más antiguas de Yucatán, y desciende después hacia el inframundo, – territorio oculto que durante miles de años ha sostenido la vida en la península -.

Esta ruta es una forma de entender cómo el territorio yucateco ha sido habitado en el paso del tiempo.

Ubicada al oriente de Mérida, Izamal es reconocida como una de las ciudades más antiguas del norte de la península de Yucatán. Hoy se le conoce como “La Ciudad de las Tres Culturas”, porque en ella conviven con claridad tres tiempos: el mundo prehispánico, el periodo colonial y la vida contemporánea.

Su nombre suele vincularse con Itzamná, una de las deidades y figuras civilizadoras más importantes del universo maya. En distintas interpretaciones, Izamal ha sido entendida como un lugar ligado al conocimiento, a la creación y al orden del mundo.

A lo anterior se suma también el Convento de San Antonio de Padua, construido en el siglo XVI sobre una antigua plataforma ceremonial maya. Su presencia resume uno de los procesos más profundos de la historia de Yucatán: la superposición entre el mundo indígena y la visión religiosa colonial.

 

Vista aérea del Convento de San Antonio de Padua

 

El color sol de la Ciudad amarilla: Izamal

A primera vista, Izamal deslumbra por un rasgo inconfundible: su color, por eso también se le llama “La Ciudad Amarilla”, pero ese amarillo no responde a una sola explicación. Más bien, es el resultado de distintos momentos históricos que han ido reforzando la identidad visual y simbólica de la ciudad. Una lectura profundamente local, asocia el amarillo con el maíz, un elemento central en la cosmovisión mesoamericana y en los relatos mayas de creación. En ese sentido, el color no es menor: remite a materia, alimento, origen y continuidad cultural.

En términos históricos recientes, también existe una explicación urbana concreta. De acuerdo con un cronista local, durante la administración municipal de Jorge Carlos González Rodríguez “El Mozo” (1959–1961), se ordenó pintar de manera uniforme las fachadas del primer cuadro de la ciudad para cubrir la publicidad comercial que se había expandido en viviendas y negocios. Décadas después, la visita del Papa Juan Pablo II en 1993 reforzó visualmente el uso del amarillo y blanco en el entorno del exconvento y el centro histórico.

También hay una razón práctica: en un territorio de luz intensa, el color claro refleja mejor el calor, ayuda a la conservación de los inmuebles y genera una atmósfera urbana muy particular.

 

 

Fachada del Convento de San Antonio de Padua, Izamal, Yucatán. 2021

Fachada del Convento de San Antonio de Padua, Izamal, Yucatán. 2021

 

Viajar así también es aprender a mirar

En Ruta Tuga creemos que viajar no tendría que ser solo “consumir lugares”. También puede ser una forma de leer el territorio, de entender cómo se formó, qué historias guarda y cómo se relacionan entre sí la cultura, la geología, la espiritualidad y la vida cotidiana.

Kinich 1. Kinich Kak Moo: subir hacia el sol

Uno de los puntos más poderosos del recorrido es la Pirámide de Kinich Kak Moo, una de las estructuras más monumentales de la ciudad y una de las más altas de México. Su construcción abarca distintos momentos entre aproximadamente 150 y 1200 d.C., reflejando la larga ocupación y relevancia ceremonial del sitio. Su nombre suele traducirse como “guacamaya de fuego con rostro solar”, una imagen potentísima dentro del universo simbólico maya. Kinich Kak Moo está asociado al sol, a la energía vital, a la salud y a la fertilidad. En la tradición local e histórica, se entendía que esta fuerza descendía con el sol del mediodía para purificar y activar la vida.

Vista del pueblo desde la Pirámide Kinich Kak Moo, Izamal, Yucatán

Del sol al agua: el descenso hacia Homún

Homún, una de las zonas más representativas del Anillo de Cenotes de Yucatán, donde se encuentra el complejo de cenotes Santa Bárbara. Aquí se revela algo esencial para comprender la península: a diferencia de otras regiones de México, Yucatán casi no tiene ríos visibles, porque su territorio está formado principalmente por roca caliza, una piedra porosa que durante millones de años fue disuelta por el agua de lluvia, dando origen a cuevas, cavernas y cenotes.

Santa Bárbara: cuatro formas de entrar al agua

Es un complejo con cuatro cenotes, naturales y artificiales que te permiten explorar el territorio desde distintas perspectivas.

Xooch’ — semiabierto

Con un ambiente más vegetal y sereno, permite observar la conexión entre agua y entorno vivo.

Chacsinkín — semiabierto

Una transición entre cueva y apertura, donde se percibe con claridad la relación entre roca, raíces y luz.

Pool Cocom — abierto

Más luminoso y accesible, con facilidades que permiten una experiencia más cómoda para distintos perfiles de visitantes.

Cascabel — tipo caverna

Un cenote más cerrado, con sensación de interioridad, piedra envolvente y una atmósfera casi subterránea.

 

Visitar este complejo, nos permite comprender la diversidad geológica e hidrológica de la península.

 

Cenote de Homún, anillo de cenotes.

 

¿Porqué existen los cenotes?

Hace aproximadamente 66 millones de años, un gran asteroide impactó en la zona de Chicxulub, al norte de la península de Yucatán. Ese evento está asociado a la extinción masiva en la que desaparecieron los dinosaurios y muchísimas otras especies. La zona del impacto dejó una huella geológica profunda que ayudó a fracturar el subsuelo y a influir en parte del patrón hídrico de la región.

Cenote Pool Cocom, Homún, Yucatán, Mx.

Si quieres vivir esta experiencia con nosotras

En Ruta Tuga diseñamos recorridos pensados para mujeres que quieren conocer Yucatán desde una mirada más auténtica, sensible y conectada con el territorio.

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Fotografías de: www.yazayuso.com

 

 

Viajar también es crear redes de colaboración

Para Ruta Tuga viajar es conectar con el territorio, con sus mujeres y con los proyectos que las sostienen, creamos rutas en donde el viaje y el networking son parte del mismo camino. Construimos en red por medio de colaboraciones reales entre mujeres que trabajan desde sus espacios y saberes, diseñando experiencias auténticas, seguras y congruentes con los valores del turismo regenerativo y comunitario.

Fotografías de www.luzangramirez.com

NETWORKING CON SENTIDO: LA BASE DE RUTA TUGA

Cada ruta existe porque hay personas locales involucradas, proyectos vivos y colaboración genuina en dónde el networking se convierte en una herramienta para:

Fortalecer comunidades locales.

Generar empleos dignos en el sector turístico.

Compartir conocimiento entre mujeres emprendedoras.

Crear viajes más humanos, cuidados y transformadores.

MUJERES QUE TEJEN LA RED DE RUTA TUGA

Defensa del territorio y su diversidad.

Desde Yucatán, Luz aporta una mirada sensible y profunda a través de sus fotografías. Su trabajo con drone y cámara no solo documenta paisajes: defiende el territorio , visibiliza la biodiversidad y genera conciencia sobre lo que debe ser cuidado. Integrar su proyecto en Ruta Tuga significa una ventana para inspirar a las viajeras a recorrer Yucatán con los ojos abiertos, con conciencia y responsabilidad.

Luz Ángela Ramírez, fotógrafa de conservación y defensora del territorio.

CONOCE SU TRABAJO: www.luzangramirez.com

Conexión que nace en la montaña y la naturaleza.

Lo que más admiro de Sofi es la conexión que tiene con la naturaleza y el amor que entrega en cada experiencia, ya sea en Chiapas, su lugar de origen, o en Austria, su segunda casa. Estar con ella en la montaña y verla moverse con calma, atención y respeto, me recuerda que la naturaleza no es algo que se visita, sino algo con lo que se convive, así inspira a las viajeras a convivir en armonía con la vida.

Sofía Tapia, escaladora, empresaria y amante de la naturaleza.

SÍGUELA EN REDES: Vértigo Escalada en Roca / Skala Boulder Gym

Viajar desde el bienestar y la conciencia.

A través de sus viajes terapéuticos y de Raíces Centro Holístico, comunidad que ha sostenido por más de diez años, Karla trabaja con la energía de cada lugar para escuchar, agradecer y habitarlo con respeto. Valoro profundamente su capacidad para crear espacios de bienestar real. Su presencia en Ruta Tuga, compartiendo en Chiapas aporta una energía que acompaña el viaje desde el cuidado, la armonía y la expansión de la conciencia.

Karla Hernández, terapeuta holística y generadora de bienestar.

VISITA SU COMUNIDAD: Raices Centro Holístico

Gastronomía y turismo en Oaxaca.

Janine, desde Oaxaca, crea experiencias donde la gastronomía, la cerveza y la música se convierten en puentes de conexión con el territorio. Como beer sommelier y guía turística autorizada, trabaja de la mano con productores locales, honrando los procesos, los sabores y a las personas que los hacen posibles. Valoro su forma de compartir desde el gozo consciente. Para Ruta Tuga, Janine representa el encuentro, la celebración y la economía local viva.

Janine Rodriguez, beer sommelier y guía turística.

CONECTA CON ELLA: Janine Rodriguez website

 

Estas mujeres, sus proyectos y sus territorios me inspiran a seguir trabajando en crear vínculos y reconocer a quienes cuidan la tierra, sostienen comunidades compartiendo su saber con generosidad desde la colaboración, el respeto y la presencia. Cuando viajamos así, el camino deja de ser solo un trayecto y se convierte en un espacio de encuentro, conciencia y vida compartida.

Agradezco con el corazón a todas ellas, por confiar en este proyecto y ser parte de la red de Ruta Tuga, con cariño, Yaz Ayuso.

El Equinoccio en Dzibilchaltún: luz, arquitectura y sabiduría Maya

Cada año, durante los equinoccios de primavera y otoño, cientos de personas se reúnen en Dzibilchaltún, a pocos kilómetros de Mérida. El encuentro sucede en el Templo de las Siete Muñecas, donde ocurre un fenómeno solar que une ciencia, espiritualidad y tradición.

📍 Dzibilchaltún, una joya entre las ruinas mayas en Yucatán

Dzibilchaltún significa “Lugar donde hay escritura en las piedras”. Fue una ciudad maya habitada durante siglos y alcanzó gran esplendor entre los siglos VI y IX. Además, se localiza cerca de las playas de Yucatán, lo que le dio importancia comercial. Hoy, visitar Dzibilchaltún permite conocer parte esencial de las ruinas mayas en Yucatán. También es posible disfrutar del Cenote Xlacah, donde viajeros y viajeras se refrescan después del recorrido.

🏛️ El Templo de las Siete Muñecas y su fenómeno solar

El templo recibe su nombre por las siete figurillas halladas en su interior. Fue construido con ventanas y puertas que miran hacia el este y el oeste. Gracias a esta orientación, durante los equinoccios en Dzibilchaltún el sol ilumina el interior del templo de forma precisa. Así, el amanecer de marzo y septiembre se convierte en un espectáculo de luz y sombra. Además, este fenómeno refuerza la conexión entre los ciclos solares y la vida agrícola de los mayas.

Equinocccio del Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún

Siete muñecas de Ruinas de Dzibilchaltún

Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún

🌱 Cenote Xlacah: biodiversidad, cultura y conciencia

Muy cerca del Templo de las Siete Muñecas se encuentra el Cenote Xlacah, un ecosistema vivo que resguarda una enorme biodiversidad. En sus aguas habitan peces de agua dulce, plantas acuáticas y aves que llegan a beber o anidar en sus alrededores. Este cenote no solo fue fuente de agua para los antiguos mayas, también sigue siendo un recordatorio de la interdependencia entre cultura y naturaleza. Viajar aquí implica comprender que cada visita tiene un impacto. Por eso, elegir experiencias sostenibles y responsables nos permite disfrutar de la belleza del lugar mientras contribuimos a conservar su riqueza natural y cultural.

Exploración de ruinas de Dzibilchaltún

Diversidad en cenote Xlacah en Dzibilchaltún

Cenote Xlacah en Dzibilchaltún

Qué hacer en Yucatán además de Dzibilchaltún

Visitar este sitio es solo el inicio. Además, tienes la oportunidad de explorar otras maravillas de Yucatán: cenotes, playas, rutas mayas y reservas naturales. De esta manera, tu viaje se transforma en una experiencia más completa y auténtica.

Tomar un tour de cenotes en Yucatán desde Mérida
Ilustración de una tortuga exploradora con sombrero frente al arco maya de la Ruta Puuc en Yucatán, México.Explorar la Ruta Puuc en un viaje consciente
Hacer una excursión en Yucatán hacia Celestún o Sisal
Disfrutar de las playas de Yucatán turismo en Progreso o Telchac

Experiencias auténticas en Yucatán con Ruta Tuga

En Ruta Tuga buscamos algo más que recorridos. Queremos ofrecer experiencias auténticas en Yucatán, donde la naturaleza, la cultura y las mujeres viajeras se encuentren. Por lo tanto, nuestras rutas están pensadas como viajes sostenibles por Yucatán que deseen seguridad, compañía y comunidad. Si buscas una ruta turística en Yucatán sostenible, Dzibilchaltún es un gran punto de inicio. Además, puedes reservar un tour de flamingos en Celestún o los manglares de Sisal para ampliar la experiencia.

El equinoccio en Dzibilchaltún es más que un juego de luz. Es un recordatorio de que el sol, la tierra y la vida se mantienen en equilibrio. Así, cada viajera puede ser parte de ese ciclo al elegir viajar de manera consciente y respetuosa.

Fotografías, ilustraciones / animación de: www.yazayuso.com